sábado, 4 de julio de 2009

REFLEXIÒN


Te invitamos a leer y reflexionar sobre este articulo, por ello AARAEG siempre te ha recomendado que te capacites y actualices para que nuestro deporte siga vigente y con buenas prácticas deportivas.
LA DECADENCIA DEL AEROBICS
Su práctica excesiva, combinada con el uso de calzado inadecuado, dio lugar a una generación de ex fanáticos lesionados y a la reformulación de esta disciplina
NUEVA YORK. – Olivia Siemens, en un traje de baño Speedo azul brillante y con un par de antiparras sobre la frente, sale de la pileta y se coloca una toalla alrededor de los hombros. Antes de caminar hacia el vestuario de mujeres en el Centro Koret, de la Universidad de San Francisco, se queja: “Nadar es el único ejercicio que puedo hacer por estos días. Soy una víctima de la moda, de la moda de la gimnasia aeróbica”.
La señora Siemens, de 54 años, diseñadora de joyas en Berkeley, California, asegura que solía tomar hasta seis clases de aerobics por semana en la década del 80: “Cuando el aerobics era novedoso y estaba en todas partes, y mis amigos y yo lo practicábamos con muchas ganas".
Luego de tomar un sorbo de jugo, agrega: "Hacía jogging con Jane Fonda. Giraba mis brazos y golpeaba hacia el cielo mientras saltaba en un pie al ritmo de Olivia Newton-John. Se suponía que todo era para mantenerme en forma, pero míreme: hoy apenas puedo caminar".
La señora Siemens no es la única baja de la temprana locura por los aerobics que llevó a millones a tomar clases grupales de gimnasia por primera vez. Las hordas aparecieron creyendo que los saltos, las patadas y la carrera sin interrupción al ritmo de la música era la manera ideal de sentirse vivo.
"Me la pasaba sobre pisos de concreto, saltando como todos, con malas zapatillas", cuenta Jay Blahnik, vocero de la Asociación de Salud y Estado Físico (IDEA), de Estados Unidos, organismo de relaciones públicas del sector.
Blahnik, de 38 años, actualmente enseña remo, atletismo y ciclismo en el condado de Orange, pero durante una docena de años fue instructor de aerobics. "Mucha de la gente que en ese entonces hacía aerobics, ahora no puede hacer ningún tipo de salto -asegura Blahnik-. Tienen problemas con sus espaldas, sus pies y sus caderas."
Algunos de los daños son severos. "No es infrecuente ver lesiones agudas debidas al exceso de ejercitación y como consecuencia de los aerobics de alto impacto -asegura el doctor Jordan Metzl, especialista en medicina del deporte en el Hospital para Cirugía Especializada en Nueva York, Estados Unidos-. Esa es una parte de la explicación de por qué el interés en las clases de aerobics ha menguado en las últimas décadas."
En efecto, si continúa la tendencia actual, los aerobics serán tan infrecuentes como aquellos cinturones vibrantes que supuestamente hacían desaparecer la grasa de las caderas, o aquellas botas de gravedad que supuestamente... ¿qué era lo que supuestamente hacían?
Por ahora, la popularidad de los aerobics es apenas menor que la que tuvieron cuando eran "el sostén principal del estado físico en América del Norte", asegura Mike May, vocero de la Asociación de Productores de Bienes Deportivos.
Tal vez ésta sea la razón por la cual usted notó -si es que se acercó a su gimnasio vestido con sus mejores calentadores de piernas y una remera caída de un hombro- la falta de clases de aerobics en el menú.
Menos de la mitad de los 300 gimnasios y clubes encuestados recientemente por IDEA ofrecen clases de aerobics, número que "continúa decayendo", según las estadísticas del informe.
Un triste legado
En su momento de mayor popularidad, a mitad de la década del ochenta, se estima que entre 17 y 20 millones de personas tomaban clases de aerobics en Estados Unidos, afirma Mike May. En 2005, en cambio, sólo lo hacían 5 millones, según un informe de la Asociación de Bienes Deportivos.
"Se espera que, en 2008, los números sean significativamente inferiores -asegura May-. Los aerobics cada vez caen más en desgracia."
EL LEGADO DE LESIONES ES UNA DE LAS RAZONES. Muchos de los instructores originales, como Blahnik, ya no enseñan aerobics porque, simplemente, no pueden hacerlo. "Los más afectados de todos por los aerobics fueron a menudo los instructores, porque hacían los ejercicios más a fondo que nadie y porque, además, daban doce clases por semana -cuenta el doctor Metzel-. Nuestros cuerpos simplemente no estaban preparados para resistir todo esos golpes."
Otra razón de la disminución de aerobics es que las formas de cuidar el estado físico se han vuelto más sofisticadas, de manera que aparecieron las clases híbridas, que hacen trabajar el cuerpo y la mente. Otras ofrecen la quema de calorías, minimizando el desgaste y las lágrimas. Y también hay otras que combinan violentos estallidos con intervalos de tranquilidad.
"Gran parte de la explicación sobre la disminución de los aerobics es resultado de clases y técnicas nuevas e innovadoras", cuenta Kathie Davis, directora ejecutiva de IDEA.
El doctor Kenneth Cooper, ex cirujano de a bordo de la Fuerza Aérea, acuñó por primera vez el término en el título de su libro de 1968. Pero por aerobics Cooper entendía el ejercicio cardiovascular. El nombre luego se lo apropiaron los movimientos aeróbicos popularizados por Jane Fonda a fines de los años setenta y principios de los ochenta.
Hasta que Fonda abrió su espacio de entrenamiento en 1979, los gimnasios habían sido prácticamente coto exclusivo de los levantadores de pesas y los boxeadores. Su Libro de entrenamiento, de 1981, fue un best seller, y en los años siguientes Fonda, junto con Richard Simmons y Judi Missett, creadora de Jazzercise - hermano menor de los aerobics-, enseñó aerobics en televisión y también en formato de video.
La proliferación de otros estudios y gimnasios eventualmente anunció el fenómeno del ejercicio grupal y, con él, el de la música y la moda de los aerobics. "Cuando comenzamos, la gente nos miraba como si hubiéramos estado locas -cuenta Molly Fox, una de las instructoras entrenadas por Fonda-. Llevar tus piernas hacia arriba y hacia abajo, ¿para qué?, nos decían."
La señora Fox, que actualmente enseña yoga, danza y Pilates en el gimnasio Equinox, en el área de Bay, afirma: "Por primera vez, millones de personas comenzaron a hacer ejercicio juntas y muchas eran mujeres. Las mujeres se liberaron de una manera nueva. De pronto, estaba bien dejar la casa en malla y panties, ponerse tangas y sudar en público".
Cultura de gimnasio
Las clases de aerobics llevaron a la actual cultura de gimnasio. "Una vez que las mujeres empezaron a ir al gimnasio con ropas sexy, los hombres las siguieron", cuenta Maggie Linderman, de 44 años, chef pastelera de San Francisco, que acudió a clases de aerobics durante una década.
"Para mis amigos y yo, el gimnasio reemplazó a la disco como lugar al que íbamos para encontrar hombres." Pero se estremece cuando piensa en las mallas fluorescentes o en la música espantosa. "Cuando escucho a Donna Summer o a los Bee Gees -cuenta Linderman-, mis piernas comienzan a temblar."
Algunos ex entusiastas del aerobic suenan casi melancólicos. "Tuvimos un gran momento -cuenta Frederick Schjang, de 48 años, instructor de aerobic por más de una década-. Y pusimos nuestros corazones en forma."
Admite, sin embargo, que pagó su precio. "La tensión continua en las articulaciones finalmente nos hizo daño", afirma. Culpa al aerobic por un desgarro de meniscos que necesitó cirugía, y de la osteoartritis que tiene en ambas rodillas. "Le ofrendé mis rodillas al movimiento de aerobics", asegura.
Como resultado de esto, Schjang, que todavía da 15 clases grupales por semana, pero sobre todo de Pilates y método Feldenkrais, una clase de movimiento que es popular entre los bailarines, asegura que ya no hace los ejercicios junto con sus estudiantes.
Impacto persistente
Los aerobics de alto impacto no deberían soportar toda -ni siquiera la mayor parte- la culpa por arruinar las articulaciones de la gente.
"La posibilidad de problemas existe para cualquier ejercicio con un impacto persistente en las articulaciones", asegura Lynn Millar, profesora de terapia física en la Universidad Andrews, en Berrien Springs, Estados Unidos.
"El hecho de correr cinco veces por semana, especialmente sin un par de buenas zapatillas, también puede ser problemático -afirma Millar-. El kickboxing puede ser igual de dañino si se lo practica demasiado. Los aerobics pueden ser verdaderamente útiles, pero NO todos los días."
Tomar una lista diversa de clases puede ayudar a evitar lesiones para quienes acuden al gimnasio. "Antes no había variedad -asegura el doctor Metzl-. Ahora, en cambio, existen desde clases pre y posnatales hasta clases que enfatizan una baja o alta resistencia, o un alto o bajo impacto. Está el ciclismo, la danza, el step, existe una cantidad prácticamente ilimitada de elecciones."
"Dejamos los aerobics atrás -afirma Rick Sharp, profesor de fisiología del ejercicio en la Universidad Estatal de Iowa, en Ames, Estados Unidos-. En parte porque la tendencias cambian, pero también porque nos volvimos más inteligentes respecto de lo que tiene que ver con el estado físico. Tenemos mejores pisos en los gimnasios, y mejores zapatillas. Aprendimos a moderarnos, variar y respetar el sentido común."
"Mi actividad preferida puede ser la natación, pero cuando nado demasiado tengo problemas en los hombros. ¿La solución? No nado demasiado."
Por David Sheff
De The New York Times

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