lunes, 9 de enero de 2017

SIN DIETA NO HAY PARAISO



Comienza el año y todos corren al gimnasio a ponerse en forma, lo más seguro es que el entrenador o instructor para satisfacer a su cliente comienza con entrenamientos intensos, rudos y extenuantes, pero un entrenamiento efectivo solo es una parte de la ecuación.

Muchas veces es más fácil un entrenamiento intenso, que someterse a un plan alimenticio sano, variado y suficiente.
Si hay fuerza de voluntad para entrenar ¿por qué no la hay para alimentarse adecuadamente?
Imaginemos un ejercicio de calidad, excelente en cuanto a ejecución, periodización, intensidad y carga de trabajo, pero donde la dieta no es para nada buena, ¿qué es lo que pasaría en este caso?
Pues depende de la dieta, si la dieta es rica en nutrimentos, sobre todo en proteína y cubre las necesidades macronutricionales, pero con un exceso calórico desorbitado, habrá ganancia muscular, ganancia de fuerza, aunque seguramente el resultado fitness no sea óptimo ya que ese exceso calórico hará que se gane grasa.
Si por el contrario la dieta es pobre en proteína, el músculo no va a tener con qué regenerarse, no va a tener "ladrillos" con que edificar, por tanto la ganancia será ínfima o incluso inexistente, por tanto en este caso no habrá avance en fitness aunque haga el entrenamiento perfecto.
La dieta es la clave, sin ella el resultado no es ni parecido a como puede ser si se realiza estricta, pero hay que tener en cuenta que si el entrenamiento no es de calidad (lo siento bailar o hacer como que se baila no es un entrenamiento de calidad), la dieta por sí sola no hace nada, vamos que nadie logra un cuerpo perfecto sólo comiendo sin entrenar como un oso. 
Por el contrario, si combinamos un buen entrenamiento de calidad con un buen plan de alimentación el resultado es asombroso.

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